El legado económico de Chávez: La década de la esperanza, diez lecciones de nuestro caminar

Un balance de la experiencia de la unión Latinoamericana desde la perspectiva venezolana

La comprensión de los cambios estructurales en la economía mundial, su impacto en nuestra región y las contradicciones en el seno de los procesos emergentes de integración, son aspectos fundamentales para vislumbrar las posibles rutas de la integración y el desarrollo. Sin embargo, es necesario complementar esta visión integral con un balance de la experiencia acumulada en estos últimos años por la corriente progresista y antineoliberal.

A finales del siglo pasado, el neoliberalismo predominaba como paradigma. En los discursos de los candidatos presidenciales, los presidentes y en nuestras universidades, la hegemonía del pensamiento neoclásico del desarrollo era abrumadora.

Cuando muchos pensaban que todo estaba perdido, surgieron gobiernos que se plantearon una estrategia en contracorriente al neoliberalismo; los movimientos populares experimentaron un auge que se hizo notar en la región. Gobiernos populares, nacionalistas y movimientos sociales antisistémicos proporcionaron aliento a la construcción de otra realidad.

Hay elementos comunes en los cuales podemos resumir las lecciones de estas experiencias. Al tomar como referencia principal el caso venezolano, podemos distinguir algunas lecciones:

Lección 1: Recuperación del control soberano del recurso natural.

Lo primero que se distingue de la experiencia venezolana es una política de recuperación del control soberano del recurso natural, en este caso el petróleo. La generación y la distribución de la renta estaban comandadas por sectores dominantes de origen nacional y extranjero. Se inicia una serie de reformas que logran la recuperación de la fiscalidad por parte del Estado. La estrategia neoliberal de apertura petrolera había reducido al mínimo el aporte fiscal del sector y había establecido un plan de inversiones que profundizaba la dependencia y la desnacionalización.

El sabotaje petrolero, en el año 2002, permite la toma del control de PDVSA a favor de los intereses nacionales y populares. A través de ello, se profundiza la política petrolera internacional que permitió fortalecer el poder de negociación de los productores mundiales de petróleo agrupados en la OPEP. El control soberano del recurso natural y la confrontación por la renta que genera, es una de las dinámicas fundamentales del proceso de cambio.

Lección 2: Reorientar el destino de la renta hacia los sectores populares, los proyectos de infraestructura y los proyectos socioproductivos.

La denominada “distribución popular de la renta” ha sido el principal esfuerzo de los primeros 14 años del presente gobierno. Esto ha permitido una mejora sustancial de los indicadores sociales.Una parte mayoritaria de la población que históricamente había tenido la peor parte de la distribución del ingreso, se convirtió en objeto y sujeto principal de las políticas socioeconómicas. Igualmente, se hace un gran esfuerzo de inversión en infraestructura social, productiva y de transporte.

Lección 3: Promover un modelo democrático-participativo, donde la participación activa de la gente se convierte en el objetivo y el medio de la propuesta de desarrollo.

En el caso venezolano se hereda la institucionalidad de la IV República basada en la democracia representativa y el secuestro del poder político en un pacto de élites (empresarios, burocracia sindical, partidos pro-capitalistas, Iglesia y militares) que se conoce como el Pacto de Punto Fijo.

Lección 4: Orientar la estrategia económica hacia el fortalecimiento de los mercados internos.

Este constituye uno de los principales retos pendientes de las propuestas transformadoras en la región. Se trata de la asunción de diversas políticas económicas heterodoxas y antineoliberales que se orientan a fortalecer la matriz productiva y, al mismo tiempo, apuntalar la capacidad de compra de los sectores populares. Destacan políticas que intentan proteger y relanzar los sectores productivos con una visión en la que se combina el fortalecimiento de la economía nacional y la integración regional; los esfuerzos por reorganizar los mecanismos de distribución de bienes-salarios, para quebrar la red oligopólica que controla la reproducción de la fuerza de trabajo.

Estas orientaciones contracorriente tienen diferente intensidad y son minoritarias en la región. Además de estar amenazadas por el poder del capital financiero y las tendencias que se consolidan con la reorganización de la división internacional del trabajo, como por ejemplo la creciente reprimarización y desindustrialización.

Lección 5: Promover y apoyar experiencias productivas diversas y heterogéneas, en una búsqueda permanente de un sistema socioproductivo.

En el caso venezolano, encontramos una diversidad de experiencias que van desde la producción agroecológica, las experiencias del movimiento cooperativo, las fábricas recuperadas y socializadas,las empresas de producción social, hasta el complejo industrial de Guayana proyectado originariamente para el desarrollo dependiente y exógeno, basado en la extracción primaria exportadora. Dando por sentada la explotación petrolera como herencia histórica de nuestro modo de articulación, desde el primer tercio del siglo XX, con el sistema capitalista mundial.

Lección 6: Promover el proceso de integración regional bajo criterios diferentes a la integración tradicional.

Con la derrota del ALCA, surgió el ALBA y se promovió la Unión como concepto superior a la Integración. Un conjunto de iniciativas conforman una red de experiencias, entre las cuales encontramos Petrocaribe, la UNASUR, la CELAC, el Banco del Sur, que no sólo eran inexistentes a principios de este siglo, sino que sonaban quiméricas.

Lección 7: Enfrentar el poder mediático del capital nacional y trasnacional.

Para avanzar en la transformación política y económica, se encuentran resistiendo el inmenso poder de los medios de comunicación privado, que secuestraron y privatizaron la idea de democracia, para convertirse en un ejército colonizador que ejerce una guerra de cuarta generación contra los gobiernos que están a favor de los intereses populares.

Lección 8: La defensa y valoración de la diversidad cultural. La defensa de la historia.

Contra el lenguaje dominante/dominador involucrado en el término “desarrollo”; contra la carga etnocéntrica y modernizadora con que nació el concepto de desarrollo; contra la vieja y la nueva colonización que logró el control de nuestras mentes[1], surgen opciones que parten de la herencia cultural de los pueblos originarios, como la propuesta del buen vivir/vivir bien, y otras propuestas vinculadas con una continuidad de la corriente histórica-social, heredada de las luchas de resistencia indígena y de la gesta independentista de Bolívar y otros héroes de la primera independencia, tal como se representa en el socialismo venezolano, bolivariano y chavista.

Lección 9: La existencia y acción de los movimientos sociales.

Éstos cada vez tienen una influencia determinante en las “altas decisiones” que afectan al pueblo.

Lección 10: No hay receta única y general del “camino a seguir”.

Cada experiencia, asume la construcción de sus alternativas sobre la base de su particularidad estructural, histórica, política y cultural. La convicción de seguir caminos trazados por nuestros propios ojos, más allá de constituir un acto de identidad, nos compromete a buscar propuestas que se alejen de los “modelos a seguir” impuestos por el poder del capital financiero y las instituciones internacionales financieras y de “desarrollo”. No ser ni calco ni copia de las miradas etnocéntricas de los dominadores.

Las salidas deben ser la “creación heroica” de acuerdo con Mariátegui, el “inventamos o erramos” de Simón Rodríguez. Los asesores externos seguirán siendo foráneos porque su cosmovisión, sus deseos y sus intereses son ajenos a los deseos de nuestros pueblos y a la necesaria superación de capitalismo. Ante la crisis del pensamiento económico dominante (y dominador), urge rescatar el legado del pensamiento crítico latinoamericano.

La lucha por la independencia integral pasa por enfrentar y superar el colonialismo cultural.

La búsqueda de referencias conceptuales y teóricas es una tarea permanente: no podemos hablar de un modelo, y eso es lo interesante que esta experiencia no puede ser encasillada en el laboratorio de un investigador ni en las clasificaciones inflexibles de los taxonomistas económicos. Es una tarea pendiente hacer un balance y sistematizar estas lecciones.

En el caso venezolano hay algunas peculiaridades propias de su estructura económica, su historia política y del hecho especial, de que el presidente Chávez declaró el carácter socialista del proceso político en 2006. Dentro de este contexto, resalta la unidad Fuerza Armada-Pueblo-Gobierno.

En lo que atañe a la particularidad relacionada con su estructura económica, la formación económica-social venezolana nos refiere a las economías capitalistas periféricas y dependientes, que cuentan con la captura de una renta internacional, en este caso particular, proveniente de la principal actividad productiva que la conecta con la economía mundial: la producción y la exportación de petróleo.

La presencia del petróleo, en el presente modo de articulación histórico con la economía mundial, crea un problema estructural de mayor envergadura. Solo para ilustrar, lo que representa el petróleo en la economía venezolana, siendo apenas el 13% del PIB, aporta el 97% de las exportaciones petroleras y el 50% de los impuestos. La acumulación de capital en Venezuela se ha basado en la explotación capitalista, vale decir, en la apropiación privada de plusvalor, pero además cuenta con una renta internacional, capturada cada vez que se exporta el petróleo.

Eso significa que la captura y privatización de la renta petrolera, por parte de los grupos capitalistas dominantes, se convierte en el centro principal del conflicto de poder y en grandes condicionamientos en la estructura productiva. El interés del Capital representado en el poder de las empresas transnacionales entra en confrontación con el interés nacional y popular de desarrollo independiente.

En el caso de Venezuela, a pesar de haber sido nacionalizada la industria petrolera en los años setenta, momento en el cual surgió PDVSA, 20 años más tarde, en la década en la que reinó el neoliberalismo, la estructura gerencial de esa época definió a PDVSA como una “corporación global” con objetivos propios. Esta perspectiva corporativa, justificaba una estrategia nacional desnacionalizante y una política internacional subordinada con los intereses del capital trasnacional.

A escala nacional, apoyaba una política de apertura a la inversión extranjera, llamada en ese momento la “apertura petrolera”, que de facto entregaba la empresa nacionalizada a los intereses transnacionales. En lo que respecta a la política petrolera internacional, la gerencia antinacional de PDVSA favorecía la estrategia de los países desarrollados, consistente en debilitar la capacidad de los productores para intervenir en la fijación de los precios petroleros.

La experiencia histórica reciente de Venezuela, reafirma la convicción de que el cambio estructural no puede eludir la confrontación sociopolítica entre gobiernos que han optado por ser leales al pueblo y los representantes de los poderes fácticos nacionales e internacionales. Esto explica por qué, en 2002, la alta gerencia de la PDVSA controlada por los intereses del capital trasnacional, se unió al proceso de sabotaje económico y político del gobierno de Chávez. Al final, la contraofensiva chavista hizo posible que se tomara el control nacional de la empresa petrolera.

Notas

[1] Tal como sentencia Ana Esther Ceceña, “La colonización no sólo se realizó en la esfera del trabajo o de la producción, aunque también, sino que se enfocó centralmente a los cambios de mentalidad, a la extirpación cultural e histórica de los pueblos mesoamericanos, caribeños y andinos, a la conquista de las mentes.” En su artículo “El proceso de ocupación de América Latina en el siglo XXI”. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=174715

*Este escrito forma parte de una ponencia presentada en el XIV Congreso Internacional de FOMERCO (MERCOSUR). “De Sur a Norte. Por una integración del continente suramericano”, Palmas-Brasil, 24 de Octubre de 2013.

http://tiempodecrisis.org/?p=1280

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