Dejen de buscar la paz de ustedes y aprendan de la nuestra

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Gustavo Borges

¿Quieren paz? No planifiquen una paz de escritorio, de oficina y aire acondicionado. Discutida desde los códigos del capitalismo. Dejen de creer en el discurso burgués de que la violencia está asociada a la pobreza. Dejen de fabricar fórmulas concebidas para hacerle el coro a la burguesía y clase media y los poderosos. Ellos fueron los que nos impusieron esta guerra diaria. Ven y discútela con nosotros, los que podríamos prender la guerra.

Dejen de buscar la paz de ustedes y aprendan de la nuestra entonces.

¿Quieren paz? No nos tutelen la paz entonces. Nosotros sí sabemos de paz. Tenemos siglos peleando por ella, en guerra con el cotidiano perverso que ustedes los poderosos nos impusieron y discutiéndola. Nosotros  sí sabemos cómo se crea un territorio de paz, lo construimos todos los días, pero no de esos que se decretan haciéndole el coro a los medios y a la burguesía bastarda mandando adelante 1.200 motorizados con mil doscientas nueve milímetros y chalecos antibalas. Eso no es señal de paz sino de entrompe, de guerra.

¿Quieren paz? Aquí están nuestras exigencias, tripéenlas pues:

No más pacos y verdes en los barrios y si por alguna razón es necesario, que éstos estén bajo la estricta coordinación de los consejos comunales, comunas, colectivos organizados, del barrio. ¿Hechos de “delitos menores” en el barrio? Qué se yo, robos menores, culebras, alteración de la convivencia, plazas… todos deben quedar bajo la estricta supervisión del barrio para su control y ejecución de no sólo el castigo sino su prevención y modelo de prevenir.

¿Tienen los pacos una universidad? Queremos una universidad para el barrio, la Universidad de Estudios Libres para el Barrio, La Malandra, así la llamaremos, organizada y dirigida desde el barrio, con nosotros mismos como profesores; una universidad para los malandros, los jíbaros, los choros  y los que no son nasa de eso pero se quieran llegar.

¿Eso que llaman cuentas pendientes con la sociedad? Se irá saldando a medida que la sociedad pague sus facturas acumuladas con nosotros. Queremos una universidad donde nosotros mismos elaboremos eso que llaman “pénsum”, materias y dizque profesiones, donde activemos en colectivo, sin rectores ni gerentes, que les dé chance de la chamba además de echarle bolas al deporte, pero sin esas normas pajúas impuestas sobre la forma de vestir, hablar, actuar, sin tutelajes que no sea el de nosotros mismos y el barrio.

Una universidad que sea una inmensa granja desde donde se siembre para la vida y no para el sitema. Si alguien quiere como deporte moto piruetas eso será, si lo que quieren es ser grafitero o mecánico, coplero, conuquero o comunero, muralista o rapero, basketero o pintor, carpintero o cantante eso será.

¿Quieren paz? Dejemos de fabricar eso que llamamos escuelas en donde los carajitos sólo aprenden y se les inculcan que son sólo sujetos que deben amoldarse a una sociedad en decadencia y contra la cual a la final se rebelarán. Construyamos inmensas granjas para la vida en todos los barrios, en donde nuestros hijos aprendan a sembrar la tierra y criar animales, hablar con el viento y compartir todos juntos el sol, el aprendizaje que sana y enseña lo que es la vida.

¿Quieren paz? Queremos canchas como las que le hacen a los del Este, no pintadera y recuperadera de basureros. Queremos por cada barrio. centros deportivos lakras. Con instalaciones bandera, de esas que no juegan y hasta tienen más luz que de día y sillas pa que el barrio se vacile la vaina.

La paz y la seguridad o cero violencias no se construyen con toques de queda pa’l barrio. La calle es nuestra y en ellas activamos y nos quedamos porque así hemos construido nuestra paz; no encerrados, como ellos.

¿Quieren paz? Queremos una super casa de encuentros pa’l barrio. Donde nos lleguemos todas las tardes o noches a discutí nuestra política, no la suya. De donde se construya nuestra paz, no la de ustedes.

¿Quieren paz? Reconozcan nuestros códigos y anticultura, nuestras reglas. La hemos construido a pulso, evitando la guerra. Esa que tanto les da “inseguridad” a ustedes.

¿Quieren paz? Reconozcan que nuestros hijos muertos, asesinados en callejones y escaleras, en las esquinas de las canchas son los mártires que nadie ve y que solo llora el barrio en solitario, desde su ventana; son es víctimas del capitalismo y de la sociedad que ustedes imponen y no de culebras, entrompes, ajusticiamientos, sino del maldito modelo que seguimos repitiendo.

Son los mártires de los barrios, a los que nadie sino a una sola persona he escuchado reivindicar y hasta soñar con hacerle murales y escribir su historia en las paredes.

¿Quieren paz? No busquen a los malandros en el barrio hermano, hermana. Búscalos en el poder. Donde gobierna el Capital. Persigue y entrompa a los que manejan las mafias de las armas, de la heroína y el perico, del cripi y de los medios de inducción masivos, de la prostitución de mujeres y niñas que tú te disfrutas en tu maldita “privacidad”.

¿Quieren paz? Cuando le pongan los ganchos a un político, un dueño de medio, un general, un empresario, un artista, o un hijo de ellos preséntalos por la televisión como presentas a mis hijos del barrio, mi sobrino, tíos y nietos; a mis hermanos, mis convives. Encapuchen al poderoso, amárrenles las manos a la espalda, hagan que baje la cabeza y quítenle la camisa para que vean el cuerpo humillado del malandro. Así haces con el hijo del barrio, ‘tas claro.

¿Quieren paz? Dejen de buscar la paz de ustedes y aprendan de la nuestra.

Tomado de: http://misionverdad.com/?p=3401

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