Nicholas Spykman y América Latina

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José Luis Fiori · · · · ·

El principal “geoestratega” norteamericano de siglo XX, nació en Ámsterdam, en 1893, y murió en los Estados Unidos en 1943.  Era de origen holandés, aunque hizo sus estudios superiores en la Universidad de California y fue profesor de la Universidad de Yale, donde dirigió el Instituto de Estudios Internacionales, entre 1935 y 1942. Murió todavía joven, con 49 años, y dejó apenas dos libros sobre la política exterior norteamericana: el primero, America´s Strategy in Word Politics, publicado en 1942, y el segundo, The Geography of the Peace, publicado un año después de su muerte, en 1944. Dos libros que se transformarán en la piedra angular del pensamiento estratégico norteamericano de toda la segunda mitad del siglo XX, y del inicio del siglo XXI.

Nicholas Spykman no fue un científico, fue un “geopolítico”; y la geopolítica no es una ciencia, es solamente una disciplina que estudia la relación entre el espacio y la expansión del poder, anticipando y racionalizando las decisiones estratégicas de los países que ejercen poder fuera de sus fronteras nacionales. Por eso sólo existe producción geopolítica relevante en las llamadas “grandes potencias”, y cada una de ellas tiene su propia “escuela geopolítica”, con sus preocupaciones, objetivos y racionalizaciones específicas. Tal el caso clásico de la “escuela geopolítica alemana”, de Friederich Ratzel y Karl Haushofer, con sus teorías del “espacio vital” y del “pangermanismo”, que sirvieron de punto de partida para explicar la “necesidad geográfica” de la expansión alemana en dirección a la Europa Central y de Rusia/Unión Soviética. O también, como el caso de la “escuela geopolítica inglesa” de Halford Mackinder, con su famosa tesis de que “quien controla el corazón del mundo” (situado más o menos entre Berlín y Moscú) controla también la “isla mundial” (Eurasia), y quien controla la “isla mundial”, controla el mundo. Teoría que sirvió de base para justificar la política exterior británica durante todo el siglo XX, y su permanente veto y bloqueo de cualquier alianza entre Alemania y Rusia/Unión Soviética. Dentro de esta tradición, no hay dudas que Nicholas Spykman fue el padre de la “escuela geopolítica norteamericana”. Él partió de las ideas de Halford Mackinder, pero modificó su tesis central: para Spykman, quien tiene el poder mundial no es quien controla directamente el “corazón del mundo”; es quien es capaz de cercarlo, como los Estados Unidos hicieron durante toda la Guerra Fría, y lo siguen haciendo hasta nuestros días. Spykman escribió sus dos libros antes del ingreso de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, y por eso llama la atención su genial capacidad de prever lo que ocurriría después de la Guerra, tanto en lo referido a la semejanza entre sus propuestas estratégicas y a la política exterior que Estados Unidos adoptó, efectivamente, durante la segunda mitad del siglo XX en Europa, Asia y América.

En 1942, Nicholas Spykman defendió la necesidad de una alianza estratégica y de una hegemonía conjunta anglo-norteamericana para “dirigir el mundo” después del fin de la Guerra, como de hecho ocurrió en San Francisco, en Bretton Woods, y en la formulación de la Doctrina Churchill-Truman del “telón de acero”. Además, Spykman defendió la necesidad de que los Estados Unidos reconstruyesen y protegiesen a Alemania, después de la Guerra, para facilitar la “contención” de la Unión Soviética, como aconteció durante toda la Guerra Fría. Y defendió también la necesidad de reconstruir y proteger al Japón, para enfrentar la amenaza futura de China, que era en la época el principal aliado asiático de Estados Unidos. Finalmente, Spykman se opuso al proyecto de unificación europeo, tutelado por los Estados Unidos, y defendió el mantenimiento del equilibrio de poder europeo tutelado por los Estados Unidos, como viene ocurriendo cada vez más tras la caída del Muro de Berlín.

Y con relación a América, ¿qué fue lo que previó y propuso Nicholas Spykman? Sobre este punto, llama la atención el gran espacio que él dedica en su obra a la discusión de América Latina, y en particular, a “la lucha por la América del Sur”. Él parte de una separación radical, entre la América de los anglosajones y la América de los latinos. En sus palabras “las tierras situadas al Sur del río Grande constituyen un mundo diferente del Canadá y los Estados Unidos. Y es algo desafortunado que las partes de habla inglesa y latina del continente tengan que ser llamadas igualmente América, evocando una similitud entre las dos que de hecho no existe” (1) En seguida, Spykman propone dividir el “mundo latino” en dos regiones, desde el punto de vista de la estrategia norteamericana para el subcontinente; una primera, “mediterránea”, que incluiría a México, América Central y el Caribe, además de Colombia y Venezuela; y otra, que comprendería a toda América del Sur, debajo de Colombia y Venezuela.

Realizada esta separación geopolítica, Spykman define la “América mediterránea como una zona en que la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada. A todos los efectos, se trata de un mar cerrado cuyas llaves pertenecen a los Estados Unidos…lo que significa que México, Colombia y Venezuela (por ser incapaces de transformarse en grandes potencias), quedarán siempre en una posición de absoluta dependencia de los Estados Unidos” (2). Donde, cualquier amenaza a la hegemonía norteamericana en América Latina deberá venir del Sur, en particular de Argentina, Brasil y Chile, la “región del ABC”. En las palabras del propio Spykman: “para nuestros vecinos al Sur del río Grande, los norteamericanos seremos siempre el “Coloso del Norte”, lo que significa un  peligro, en el mundo del poder político. Por esto, los países situados fuera de nuestra zona inmediata de supremacía, o sea, los grandes Estados de América del Sur (Argentina, Brasil y Chile) pueden intentar contrabalancear nuestro poder a través de una acción común o mediante el uso de influencia de fuera del hemisferio” (3) Y en este caso concluye: “una amenaza a la hegemonía norteamericana en esta región del hemisferio (la región del ABC) tendrá que ser respondida mediante la guerra” (4) Lo más interesante es que. De no haber sido hechos todos esos análisis, previsiones y advertencias por parte de Nicholas Spykman, parecerían una bravata de algunos de estos “populistas latinoamericanos”, que inventan enemigos externos y que se multiplican como hongos, según la idiocia conservadora.

NOTAS: 1.- Spykman, N., America´s Strategy in Politics, Harcourt, Brace and Company, Nueva York, 1942 (pag. 46). 2.- Idem.pag. 60. 3.- Idem. pag. 64. 4.- Idem. pag 62.

José Luis Fiori, profesor de economía y ciencia política en la Universidad pública de Río de Janeiro, es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO.

Traducción para www.sinpermiso.info:  Carlos Abel Suárez

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