Violencia in extremis: ¿Cuál es el significado de “La Purga” ?

the purge

A well regulated militia being necessary to the security of a free State, the right of the People to keep and bear arms, shall not be infringed.[i]

Segunda Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos (1791)

Marx Gómez[ii]

 

To defend against whom?[iii] sería la pregunta que inmediatamente viene a nuestra mente. La historia de la política exterior estadounidense en Nuestra América y la racionalidad belicista de su “diplomacia” en el mundo nos dan la respuesta: defender al “free” State de toda amenaza a la “Seguridad Nacional”. Las 827 bases militares levantadas a lo largo y ancho del planeta y las 27 que se encuentran en Latinoamérica[iv] son una expresión de cómo resuelven los Estados Unidos sus disputas geopolíticas.

Pero, si nos ubicamos al interior de su sociedad y vemos la hegemonía que tiene la nación norteamericana sobre la industria cultural global, la importación explicita e implícita de la violencia como reflejo de las condiciones materiales de su propio tejido social, nos dice que el derecho del Pueblo “to keep and bear arms” es para defenderse de sí mismo.

La película como figura metafórica

Una metáfora es una figura retórica que suele emplearse para describir algo haciendo énfasis en la semejanza que posee con respecto a otra cosa.

Últimamente, viene llamando mi atención el hecho de que la potencia mass-mediática Hollywoodense tiene en sus recientes ofertas cinematográficas películas-metáforas exponentes, en mayor o menor grado, de “las virtudes negativas de nuestra época” a decir de Jacques Brel.

Citaré tres ejemplos, de los varios que existen, y me concentraré en el último pues considero que, si bien hay muchas voces de alarma al respecto, nunca está de más seguir denunciando el desarraigo con el sentido de comunidad y convivencia que produce la violencia como pulsión existencial de la lógica del sálvese quien pueda.

El primer caso es el film In Time, traducida al español como El precio del mañana. Una sociedad futurista donde la expresión “tiempo es dinero” de Benjamín Franklin se vuelve literal: los segundos, los minutos, las horas, los años son la moneda de uso común y la acumulación de ese “dinero” es garantía de una longevidad lozana, pues la ingeniería genética ha “avanzado” tanto que después de los 25 años el cuerpo humano mantiene su apariencia juvenil. Son tiempos de “capitalismo darwiniano” donde para que unos pocos sean inmortales, muchos tienen que morir. Tristemente, la solución se presenta insuficiente: una justicia redistributiva al estilo Robín Hood que en nada cuestiona el modo de vida ostentoso de quienes han vivido siglos y tienen otros más acumulados.

El segundo caso es el film Elysium que ya he comentado en otro artículo[v]. Un mundo post-apocalíptico donde las clases altas viven fuera del planeta, que ya alcanzó sus límites físicos como consecuencia de un modelo/estilo de “desarrollo” depredador -aunque esto no es dicho como tal en la película. Allí, literalmente, lxs de abajo viven añorando salir del Tártaro para estar en esa base espacial con forma de estrella que, para mayor ironía, lleva el nombre de esa parte paradisíaca del infierno en la mitología griega. Lastimosamente, el resultado de “tomar el cielo por asalto” devino en un todxs queremos ser ciudadanos elíseos y no en un cuestionamiento profundo al modo de vida depredador que llevo a una pequeña porción de la humanidad a migrar hacia el espacio y fulminó la vida en la Tierra.

El tercer film, sobre el cual nos centraremos, es The Purge o La noche de la expiación. Temporalmente ubicada en el 2022, los Estados Unidos han “renacido” como una gran nación con casi pleno empleo e índices de criminalidad cercanos a cero. Esto como consecuencia de la “audacia” de los “Nuevos Padres Fundadores” que han institucionalizado “La Purga”: una noche al año, de 7 p.m. a 7 a.m., toda actividad criminal, sin distinciones de ningún tipo, es legal. No hay ayuda de la policía o del ejército; los hospitales y demás cuerpos asistenciales no prestan servicios durante esa noche. Las únicas limitaciones son la prohibición del uso de armas “clase 4” (de destrucción masiva) y el hecho de que los funcionarios de gobierno “nivel 10 o superior” (¿?) deben permanecer ilesos. La Purga es, entonces, la gran manifestación catárquica de una sociedad consumida por la violencia.

Acerca de la conditio humana: Soltemos a la bestia…

La violencia, si bien es un fenómeno complejo y multidimensional, es explicada en la película como la esencia del ser, como rasgo característico totalizante de la “naturaleza humana”: el hombre es el lobo del hombre[vi].

Tal parece que aunque sostengamos, una y otra vez, que la única “naturaleza” humana –si es por seguir usando un término eminentemente idealista- es la capacidad que tiene la humanidad para transformar su entorno, este debate seguirá inconcluso. El ser humano así como es potencialmente bisexual, y con ello vamos entendiendo que la sexualidad tiene un componente social en su estructuración, es también “bueno” y “malo”, si entendemos que categorías como “bondad” y “maldad” son constructos socio-históricos que responden a momentos determinados y que, la mayoría de las veces, son definidos desde el sitial de la fisionomía clasista de las diferentes formaciones sociales que han existido.

La bestia humana es, entonces, liberada la noche de La Purga como compensación por reprimir durante todo un año su esencia y esto es beneficioso para la sociedad, según el argumento de los pocos especialistas que aparecen en el film y que son el símbolo de la “ciencia” como constructora de LA “verdad”, como agentes enunciadores de un discurso que se irradia al conjunto de la sociedad a través de los medios formadores de opinión “publica” y se asimila como “sentido común”.

…y limpiemos nuestras almas.

El “renacimiento” de los Estados Unidos vía satisfacción de la aparentemente ontológica licantropía de la naturaleza humana es la base para el renacer del fundamentalismo religioso y el patrioterismo con el que brutalmente nos “deleita” esta sociedad norteamericana.

Los Nuevos Padres Fundadores aparecen como las deidades de estos tiempos de paz agrietada y es un deber patriota asistir religiosamente a esa liturgia de la violencia para limpiar las almas de todxs aquellxs que han cometido el pecado de reprimir su “naturaleza” violenta.

Y como “todos tienen su opinión y esa es la grandeza de ese país”, puedes no participar en La Purga y ensuciar más tu alma. ¡Es lo “maravilloso” de esa “democracia”!. Bien nos los pueden decir lxs pobres del film, quienes haciendo ejercicio de su libertad de expresión, no quieren participar pero se ven obligados a salir corriendo sin descanso al verse indefensos por no poder pagar unos de los espectaculares sistemas de “seguridad” del señor Sandin, quien para el 2022 ha logrado posicionar a su empresa como la número uno en ventas dentro de ese sector comercial.

En estos tiempos, que también son de amnesia obligatoria, nadie quiere volver a esa situación de crimen en altas proporciones. La democratización de la violencia[vii] institucionalizada en una noche ha “salvado” al país…y, como siempre nos lo ha mostrado la pedagogía capitalista, ha lucrado significativamente a unxs pocxs.

Violencia circulante: macro y microfascismos voraces[viii]

¡Ese pedazo de porquería que están protegiendo sólo existe para satisfacer nuestra necesidad de purgar![ix]

Para aquellxs que también tienen su opinión pero que deliran en un sentido diametralmente opuesto al que lo hace Eduardo Galeano[x], bien conviene recordarles la carga semántica de La Purga: la expulsión, eliminación o limpieza de todo aquello que se considere “malo”, “perjudicial” o “indeseable”; recordando también, una vez más, el lugar elevado desde donde se enuncian y definen estos términos.

El clasismo, el racismo, el sexismo y la xenofobia son las racionalidades operantes de los sujetos purgadores y, al mismo tiempo, razón constructora de la subjetividad a ser purgada. No es casual el perfil socio económico del “pedazo de porquería” que están protegiendo los Sandin –si, los mismos que se lucran de lo rentable que ha resultado vender la idea de la violencia existencial. Aunque sería justo decir que fue Charlie, el hijo menor, quien le dio asilo al “indeseable” en un acto de solidaridad.

Sin embargo, en esta agrietada sociedad pacífica la violencia circulante complejiza lo que de buenas a primeras pudiera ser explicado en términos reduccionistas como la viva manifestación del odio de clase. No quiero decir con ello que tal odio no esté presente en el film pero, así como se aprecia una violencia entre clases sociales, también hay un odio intraclase que revela lo voraz del fascismo y su doble fuerza: centrípeta, porque nos atrae a la violencia como pulsión de esa lógica del sálvese quien pueda; y centrífuga porque nos aleja de la convivencialidad como núcleo de una ética comunitaria.

Los Sandin luego de verse “salvados” por “los suyos” ante la matanza declarada por un grupo de cándidos universitarios que sólo querían violar, aniquilar y limpiar sus almas, se encuentran acorralados por sus salvadores quienes le reprochan que se han enriquecido por ellos y que, además, se lo restriegan en la cara: la ampliación de la casa de la familia número uno en ventas de sistemas de seguridad fue pagada con el dinero de sus vecinos pudientes. La cohesión de clase se ha roto, las bestias tienen hambre y le es indiferente si su presa es o no de la manada.

La Purga es la liberación de ese microfascismo o fascismo latente que recorre el tejido capilar de la sociedad estadounidense. A riesgo de ser repetitivo, cabe ser enfático en citar lo siguiente:

“Todo microfascismo declara la guerra a la vida en común, destruye las redes de cuidado y empatía, anula las identidades, borra los rostros, fragmenta las sociedades e impulsa la sociofobia. Da igual que alguien se declare liberal, cristiano, demócrata o defensor de los derechos humanos. El microfascismo perfora todas esas ideologías y transmuta la ley del deseo, dislocando los espacios comunes y minando el suelo de la ética y de la convivencia.”[xi]

Luego de que Mary Sandin se sentase en la mesa con quienes la querían matar, esperando en tensa calma la sirena matutina que anunciara el fin de La Purga anual, uno no puede dejar de reflexionar en torno a la sanidad mental de esa sociedad. ¿Borrón y cuenta nueva? ¿Aceptará con igual amabilidad las galletas de su vecina? ¿Saludará sin preocupaciones al vecino que afilaba su machete en la víspera de La Purga?

E igual de importante es reflexionar en torno a nuestra actitud ante la oportunidad que tuvo Mary de juzgar a sus “compas” de clase y el veredicto que ella emitió. Quizá allí podamos autoevaluar la correlación de fuerzas del fascismo circulante en nuestro entorno: qué tan cerca estamos del centro violento o qué tan lejos nos hallamos de la convivencialidad.

Si algo resulta llamativo de estas películas-metáforas, además de sus respectivas tramas y la invitación a reflexiones ético-filosóficas profundas, es que nos están escupiendo en la cara la realidad disfrazada de sociedades futuras o mundos post-apocalípticos, vistiendo la crítica con el ropaje de la ficción…Los Estados Unidos Violentos de América y su globalizado American way of death.

Excurso: debatiendo la violencia en Venezuela

Por último, no quisiera dejar pasar la oportunidad de recomendar la lectura de una breve pero pertinente reflexión en torno al tema de la violencia en Venezuela. Bajo el título “¿Y la ley desarme qué?”[xii], el artículo asoma al debate la siguiente idea:

La pobreza no puede ser la razón social totalizante para entender el fenómeno de la Violencia , aún más en la Venezuela de hoy en día, donde en 15 años se ha invertido socialmente una cifra aproximada de 600.000 millones de $, lo que en suma duplica la fortuna de las 4 personas más ricas del Mundo (…) Me atrevo a decir que ningún delincuente en la Venezuela de hoy delinque por comida o por necesidades básicas insatisfechas, el 94,6 % de los Venezolanos según estudios del INE come tres veces al día. Los delincuentes operan por poder y dinero, ninguno va a dejar de trabajar en la delincuencia donde por lo pequeño se gana un sueldo mínimo al día, para salir a trabajar a ganar 100 bolívares, la base diaria de un salario mínimo.  

Si asumimos, en efecto, que la delincuencia en Venezuela opera por poder y dinero, y no olvidamos el hecho de que son estructuras que funcionan en red –incluso transnacionales, como el narcotráfico-, arraigadas y amparadas por la corrupción, debemos entonces afinar nuestros sentidos para poder detectar los variopintos rabos de paja que no se acercarán a la candela del debate por temor a salir quemados…aunque en tiempos de cinismo, cualquier cara es dura.

Nuestra sociedad debe atender ese llamado al debate con profundidad y altura en las discusiones.


[i] “Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del Pueblo a poseer y portar armas no será infringido.” Cabe aquí la invitación a seguirle la pista al portal web de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en ingles) para conocer más sobre la organización de “derechos civiles” más antigua de los Estados Unidos y su grupo de presión (lobby): el Instituto para la Acción Legislativa (ILA), quienes trabajan enérgicamente contra toda ley que restringa la posesión y porte de armas. Visite: http://home.nra.org

[ii] Sociólogo (UCV), miembro del colectivo Kinkalla Visual. mjgl1189@gmail.com; @marx1189

[iii] ¿Para defenderse de quién?

[iv] Navarro Hernández, Luis. “La reinvención de Latinoamérica”: http://alainet.org/active/70117

[v] Gómez Marx, “Táctica y estrategia de la guerrilla comunicacional” https://kinkallaucv.wordpress.com/2013/11/24/tactica-y-estrategia-de-la-guerrilla-comunicacional/

[vi]Homo homini lupus”. Aunque la frase ha sido popularizada por Thomas Hobbes en su obra Leviatán, una genealogía de la misma nos lleva a la expresión del comediógrafo latino Tito Maccio Plauto “Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit.” (Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro). Cabe resaltar acá la reducción y variación de la frase hecha por el filósofo inglés, quedando invisibilizado el hecho de que la negación, omisión y posterior aniquilación de la existencia del Otro es la condición primigenia de la subjetividad fascista.

[vii] En contraposición al monopolio legítimo de la violencia que detenta el Estado. Para evitar cualquier tergiversación, quisiera hacer notar el sarcasmo que contiene esa expresión.

[viii] Aiestaran, Ignazio. “Microfascismos voraces”: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=175197

Los microfascismos crean un repertorio extraño con una cohorte de situaciones conocidas: un policía que se ríe en el desahucio de una familia, un obispo que confunde la homosexualidad con la prostitución, un empresario que pide recortar los permisos laborales por defunción familiar, un concejal que censura una conferencia local, un mozo que desgarra la ropa de una joven en fiestas, un actor que se mofa de la fealdad de los participantes en una manifestación, una periodista politóloga que en plena crisis elogia su bolso de marca y se autodefine como “Barbie Complementos” o, también, una parlamentaria que, tras oír las últimas medidas restrictivas de su partido contra los parados, exclama: “¡Que se jodan!”.

[ix] Esta expresión es dicha por el líder de la pandilla juvenil de jóvenes universitarios que merodean la casa de los Sandin, esperando que le devuelvan su “presa”. Cualquier parecido con las juventudes derechistas manos blancas, marca del fascismo globalizado de nuestros tiempos, es pura coincidencia…pero ¡cuidado!, que también hay un fascismo de izquierdas.

[x] “El derecho al delirio”: www.youtube.com/watch?v=sX0ZSdZLXtc

[xi] Aiestaran, Ignazio. “Microfascismos voraces”.

[xii] Lugo, Salvador. “¿Y la ley desarme qué?”: https://kinkallaucv.wordpress.com/2013/12/26/y-la-ley-desarme-que/

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