El problema de la subjetividad en la izquierda: Felices Fiestas.

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En estas fechas de celebraciones con la familia y las amistades (y debido a ello, también una época de infelicidad y depresión para muchos), me gustaría compartir con vosotros un fragmento de un debate que se dio en una Conferencia pronunciada el 12 de Marzo de 1998 en el Centro de Actividades Náuticas de Almería, en el marco del ciclo “150 aniversario del Manifiesto Comunista” organizado por la Secretaría Provincial de Debate Teórico y Formación Política del PCA de Almería. La Conferencia se titula “El Manifiesto y el pensamiento marxista”, de Juan Carlos Rodríguez, editada en el primer número de 2012 de la Revista “Pensar desde Abajo”.

La conferencia versa sobre las contradicciones existentes en el Manifiesto Comunista en relación a la evolución del pensamiento de Marx y Engels. En un momento determinado el debate gira entorno a una cuestión que me parece fundamental en los tiempos que corren, cito:

Hoy la gente no está por la revolución social por una cuestión muy sencilla: porque el capitalismo ha conseguido lo que no había conseguido nunca; el capitalismo es el único sistema del mundo que no se declara sistema político, sino que como demuestra Marx aquí en el Manifiesto (lo que pasa es que no se le entendió o se le ha entendido mal por las contradicciones que hay) el capitalismo es un sistema económico e histórico que se ha mostrado desde sus inicios hablando en nombre de “la libertad de todos” y en nombre de la sociedad mundial en conjunto. Y así se ha convertido en “nuestra vida natural”. Pues está claro: ¿que es el capitalismo para nosotros? Es nuestra piel, no concebimos otra forma de vida, ha sido algo increíble, el mercado-mundo es nuestro supermercado, en cada ciudad, en cada pueblo; nuestra mentalidad, nuestro inconsciente ideológico; nuestro inconsciente (no digo nuestra ideología, digo nuestro inconsciente ideológico) es el tecnologismo, el economicismo, etc. El cálculo economicista hasta en las cuestiones afectivas, en la amistad, en el amor, es increíble.

Y sobre todo una cuestión básica: que el capitalismo ha conseguido lo que nosotros jamás hemos planteado, ha dado en la clave de todo, es el problema de la subjetividad, la gente quiere ser feliz (lo que se entienda por feliz es otra cuestión). Por supuesto necesita empleo, trabajo, etc. para ser feliz, nosotros solo le hemos dado soluciones economiscistas: les hemos dicho que seguían explotados. Y a mí me parece perfecto lógicamente luchar contra la explotación económica, que es determinante, buscar empleo, etc., pero nosotros nos hemos olvidado del yo, de la explotación del yo, que tipo de subjetividad nos ha creado el capitalimos pues ¡nacemos capitalistas! Quien ha derrotado al llamado comunismo, que no ha existido nunca (el comunismo es la desaparición del Estado y las clases y por tanto no ha existido nunca), ha sido el yo personal, la subjetividad privada: la gente quiere ser feliz y nosotros no hemos dado ni un solo horizonte de felicidad, ni uno solo. Nos hemos preocupado de miles de cuestiones públicas, para entendernos, pero ni de una sola cuestión privada. El marxismo no ha dado ni una sola alternativa, las tiene todas para poderlo hacer, pero no hemos hecho nada, solo hablar de un “humanismo” barato, pequeño burgués, no desde la felicidad del sexo a la felicidad del cuerpo, no hemos hablado de las mujeres ni del miedo a la muerte, los sueños, las angustias personales, todas esas cosas que son la vida de cada persona y no tenemos más que la vida. Lo hemos excusado todo como con urgencia. tenemos que hacer los planes quinquenales, tenemos que luchar en las guerrillas, tenemos que vencer en tal sitio; de acuerdo, todo eso ha sido muy importante, pero al llegar a tu casa luego te encuentras solo y la soledad duele; y el sexo se cuela en tu sueño y en tu piel; de eso, ni una palabra, incluso despectivamente se ha tratado ese tema, y no digamos el problema de la mujer o de las relaciones cotidianas “no competitivas” (…)

Nuestro lenguaje, para que se convierta en ruido, para que la gente lo entienda, debe partir de lo que la gente quiere hoy. Lo que la gente quiere hoy es su propia subjetividad, su propia felicidad. La única cuestión es que la gente no se da cuenta de que su propia felicidad está construida (está producida desde un principio) a partir de la propia explotación y la explotación de los demás. Nuestro lenguaje debe ser mucho más subjetivo y mucho menos directamente político u objetivo tal como ha sido antes, o ha sido hasta ahora (quizás por necesidades, quizás porque teníamos que defendernos de muchas cosas). Sobre todo respecto a los jóvenes, porque hay una cuestión básica: los jóvenes sí que se encuentran sin esperanza de trabajo para mañana y sin posibilidades de horizonte de vida más que el que ya hay. Nosotros no podemos plantear solo la cuestión del empleo, que es fundamental por supuesto, la cuestión económica, sino otro horizonte de vida, pero creo que desde un lenguaje mucho más subjetivo de lo que hemos utilizado hasta ahora.

Lo que es casi inevitable es que vivimos en una sociedad capitalista: ellos tienen la escuela, tienen la televisión, todos los medios de comunicación, tienen la banca, tienen ¡el capital!, tienen todo lo existente. Lo que no tienen, el problema básico, lo que no tiene el capitalismo, es la posibilidad de hacernos felices, ¡curiosamente! Y quizás la felicidad sea un arma hoy, mucho más importante de lo que nos parece, porque la gente quiere ser feliz y quizás esa contradicción sea más decisiva hoy de lo que nos parece. Yo diría que es la clave del asunto, el quid del asunto.

Esto fue debatido en 1998. Sin embargo, precisamente por la ofensiva neoliberal que estamos sufriendo, lo considero más actual que nunca. Espero que os haga reflexionar tanto como a mí. Felices fiestas.

Tomado de: http://www.aprivativa.es/?p=934

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