La televisión: instrumento de alineación y control geopolítico

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RONALD MUÑOZ

Desarrollado a partir de la Radio y el Cine, la televisión es, sin duda alguna, el más poderoso medio de alineación y control social jamás inventado hasta ahora.

Valiéndose de elementos como el sexo, la belleza física, la moda y la estética, la televisión es utilizada en el marco del sistema capitalista, para programar patrones de conducta en nuestra sociedad, tales como la competencia, la violencia, la avaricia, la venganza, el odio, el resentimiento, el individualismo, el egoísmo y el racismo, entre otros. Son los valores del capitalismo, las características que según la televisión y el cine comercial, llevan a una persona hacia el “éxito”.

Para mantener el control sobre la sociedad se hace indispensable desviar la atención de la colectividad de los problemas realmente importantes –o de sus causas de fondo– a través del bombardeo continuo de distracciones sin ningún tipo de contenido formativo o educativo, es decir mediante la transmisión de programas mediocres como telenovelas de ridícula trama, películas con altísima carga de violencia, certámenes de belleza femenina en los que el valor espiritual e intelectual de la mujer queda reducido a su mínima expresión, programas cómicos que promueven la idiotez y nos muestran “lo fabuloso” de ser inculto, torpe o ignorante; espacios de farándula dedicados a hurgar en la vida de los “ricos y famosos”, por lo general envueltos en problemas de infidelidad, drogadicción o alcoholismo, en definitiva de cualquier tipo de programa de variedades cargados de cantidades de cosas estúpidas e intrascendentes pero difícilmente impregnados de algún mensaje constructivo para la humanidad.

La televisión comercial promedio ha banalizado artes como el canto, la actuación o la animación. Ha convertido la belleza física en el principal requisito para la adjudicación de trabajos, apartando de la pantalla a brillantes artistas, profesionales del medio, que pese a su gran talento terminan condenados a permanecer detrás de la escena.

El racismo es otro lamentable aspecto de nuestra televisión. Los principales países productores de telenovelas se encuentran en la América Latina, sin embargo, hasta ahora nunca se ha visto una de estas teleseries que haya sido protagonizada por alguien de raza indígena ni siquiera en países en los que más de 60% de la población es de raza originaria. De igual forma ocurre con la gente de color, muy pocas veces hemos observado una telenovela protagonizada por artistas de color, y en los pocos casos que han existido, los temas siempre fueron relativos al racismo o la esclavitud.

A través de la red transnacional de cine y televisión el sistema ha perfeccionado la capacidad de implantar matrices de opinión colectiva en nuestras sociedades, mediante el bombardeo de imágenes que generen impacto en la psiquis del individuo. Esta forma de alienación consiste en presentar los acontecimientos que al sistema le interesa presentar de la manera que al gran capital le interesa que sean presentados, y en no presentar –o distorsionar– aquellos sucesos que éticamente deberían ser de conocimiento público. Ejemplos de esta técnica sobran a la vista ¿Quién no guarda en su memoria las desgarradoras imágenes de los campos de concentración nazis y por el contrario quién recuerda haber visto aunque sea alguna imagen de lo que ocurre en el campo de concentración de Guantánamo y las demás cárceles clandestinas estadounidenses a las que no se permite el ingreso ni siquiera a la Cruz Roja Internacional? ¿Quién no ha visto alguna película sobre el bombardeo japonés a la base militar de Pearl Harbor y quién ha visto alguna sobre los efectos de las explosiones atómicas de las bombas arrojadas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaky? ¿Quién ha visto imágenes de los ejércitos de Francia o Inglaterra sembrando la muerte y destrucción en el continente africano? ¿Quién ha visto en televisión comercial imágenes de los niños mutilados y demás atrocidades ejecutadas por los ejércitos invasores en Irak o Palestina? Nadie las ha visto porque lo mejor para el sistema es que nadie las vea.

Colombia es el mejor ejemplo de la manipulación televisiva. Uno mira la tv colombiana y lo que ve son las pasarelas de Milán, la moda en París, el fútbol de la Liga Postobón, la Liga de Campeones y demás. Uno mira la tv de Colombia y uno se imagina que está en Suiza: todo es bonito, moda, lujo, ahí no sale nada sobre la realidad en el Departamento de Chocó o del Valle del Cauca. Lo único malo que sale son las noticias, en las que nunca se establecen responsabilidades sobre los problemas del país, y no se establecen porque ya la prensa ha establecido un culpable: las FARC-EP. Y es que según la prensa de la narco-oligarquía neogranadina todos los problemas de Colombia son consecuencia de las FARC y no al revés como realmente es, porque además nunca se debe saber de dónde salieron las FARC, ni tampoco se debe entrevistar a sus voceros, debemos creer que simplemente esos guerrilleros y guerrilleras, esos miles de colombianos se armaron y continúan combatiendo por placer desde hace más de 50 años.

La última de la tv colombiana son las narco-novelas, en las que se nos vende que ser narcotraficante, sicario o dama de compañía de éstos, es la mayor meta que alguien puede tener.

El auge de las telenovelas colombianas no es una causalidad. Si nos damos cuenta, el gran capital transnacional siempre utiliza a sus países vasallos como epicentro de la alineación mediática hacia el mundo. Hace 30 años, en plena IV República cuando Venezuela tenía gobiernos serviles al imperialismo, las telenovelas venezolanas se convirtieron en las más vistas del mundo, posición que no por casualidad se terminó a partir de la llegada de Chávez: si en un país hay un gobierno revolucionario no se puede permitir que el mundo piense que ahí las cosas están bien. Cosa parecida sucedió con las novelas argentinas, de las más vistas hace décadas atrás, hoy ya no tanto. Se mantiene siempre México, hasta ahora, siempre sometido a la geopolítica estadounidense.

Por eso las novelas más transmitidas actualmente son las colombianas y las mexicanas, es decir, las que son producidas en dos países que tienen tropas de ocupación estadounidense y que son absolutamente serviles al imperialismo, es parte de su estrategia implantar una imagen totalmente favorable de dichos países. Ahora también están las novelas mayameras, tal vez las peores en lo que a programación de antivalores se refiere.

Es la misma estrategia que usan a escala mundial, ahí está el “Gangam Style” el mayor éxito musical del año pasado en todo el orbe, interpretado por un rapero surcoreano ¿Cuándo en la vida las disqueras gringas promocionaron a un cantante asiático? ¡Ah!, pero es que “casualmente” en ese momento se recrudeció la crisis en la península de Corea y había que vender al mundo la idea de lo malo que son los de Corea del Norte y la de lo maravilloso que son los surcoreanos, así su país, al igual que Colombia haya sido convertido en una gigantesca base militar estadounidense.

Mientras las juventudes alienadas del mundo bailan y disfrutan del cine y la tv, sin imaginar que detrás, lo que están es siendo víctimas del mayor lavado de cerebro de la historia, por parte de la maquinaria de control y alienación social más soberbia que haya existido.

Tomado de: http://www.ciudadccs.info/?p=485721

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