Crítica de la razón autocrítica o ¿Qué coño hace Trinchera Creativa?

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Guillermo Pérez

“Pero, ¡¿qué coño hace Trinchera Creativa?!” Tras la publicación, en sus cuentas de twitter y facebook, de un billete de cien bolívares derritiéndose sobre la palabra Devaluación todos nos hacemos esa pregunta. La perplejidad de los desprevenidos seguidores, nosotros, se vio reflejada en los múltiples signos de interrogación de los primeros comentarios en la herética imagen. Y uno, que todos los días se cepilla, baña y limpia las convicciones políticas, que las plancha y se las amarra bien (dos nudos bien ajustados, no sea que con el trajín del día se suelten, nos las pisemos y nos vamos de boca) no sabe qué hacer con semejante disparate de los “camaradas” (¿El comité disciplinario ya decidió si aún les podemos decir así?).

“¡Qué horror, qué bochorno! Que Trinchera Creativa publique esa foto” La sorpresa fue dando paso a la indignación y a los insultos ¿Y cómo no? Si en este mundo de incertidumbres una de las pocas certezas que tenemos es que estamos haciendo las cosas bien ¿no? nos vestimos de rojo, nos persignamos frente a los próceres, sabemos gritar “Unidad, unidad”, renovamos nuestros votos anualmente frente a la máquina electoral, nos sabemos todas las de Alí Primera y las de Silvio Rodríguez, las frases importantes del Libertador y tenemos cuadros con las fotos del Che. Cumplimos todas las normas de buen izquierdoso escritos en algún manual de Carreño para socialistas desconocido.

“¿Están escuálidos o fueron hackeados?” Es que si no, no se explica que ellos, él, ella o ellas se empeñen en publicar críticas cuando lo que necesitamos es ¡Unidad, unidad, unidad! (¿no les dije que sabíamos gritarlo?), unidad como un salmo, unidad a la carta y acartonada, unidad que no mude y que nos deje mudos, unidad para todos y para topos. Criticar es una cosa espantosa porque le da armas al enemigo y no ayuda en nada, y en época pre-electoral muchos menos. ¡imagínate tú!…

Crítica no se puede hacer, lo que se puede hacer es autocrítica, que es bien diferente, que el mismo Chávez en un videíto de youtube sale diciendo que es algo bueno y revolucionario y que se diferencia claramente porque 1) la autocrítica tiene sentido de la oportunidad, es decir, que se tienen dos semanas cada tres años y medio para realizarla o tres semanas si es año bisiesto; 2) Toda autocrítica comienza con las frases “Yo no soy escuálido pero…”, “Yo soy bien chavista pero…”, “Yo siempre he votado por Chávez pero…”; 3) Las autocríticas sólo se hacen con camisas rojas o gorras del Che; 4) La autocrítica termina con una disculpa (“ustedes me van a perdonar que se los diga así…”) o, en su defecto, señalando siempre que mucho peores son los escuálidos y la cuarta república; 5) La autocrítica sólo se hace frente a camaradas probos y de demostrada lealtad, nunca en televisión, nunca en radio, nunca internet, nunca cuando haya la más mínima posibilidad que algún escuálido te escuche; 6) La autocrítica siempre tiene que adjuntar una propuesta, algo que edifique, sino es claramente una crítica, de derecha, pequeñoburguesa y fascista; 7) Las autocríticas deben siempre mencionar la cuota de responsabilidad que la Oligarquía, la CIA y el Imperialismo tienen en lo que está mal; 8) Al final de la autocrítica gritaremos “¡Venceremos!”.

Entonces, para que la imagen de Trinchera Creativa fuese verdaderamente autocrítica debió incluir “Un caluroso y enérgico abrazo Bolivariano y Revolucionario”, continuar con una explicación detallada de los cuatrocientos años de expoliación sufridos por los países latinoamericanos a manos de los imperialismos europeos, narrar de forma concienzuda la victoria de la revolución bolivariana haciendo hincapié en los logros de las misiones, explicar minuciosamente como el acaparamiento y la venta de cupos cadivis nos afecta, y finalizar con un estudio escrupuloso de la economía venezolana en la que se puntualice de forma clara, profunda, sencilla y práctica cómo acabar con la inflación.

¡Son unos impostores, Trinchera! De paso, les digo que no les compro más camisas de Chávez. Todos sabemos que comprar y vender es de los actos más capitalistas que hay. En ninguna sociedad decente se debería permitir a las personas asumir ellos mismos una empresa para trabajar.

Excurso sobre la responsabilidad

El autor de esta breve nota recuerda, con nostalgia, las épocas en que el pueblo venezolano se enorgullecía de un hombre por su capacidad de asumir valiente y responsablemente frente al país la derrota (en un intento de golpe) y su responsabilidad en ella, en momentos en que los políticos del país preferían vivir en la impostura. ¿Quién, ahora, se atrevería a algo semejante con el nivel de persecución a la crítica, a los críticos, que realiza, ya no el gobierno, sino parte de ese propio pueblo que acompañó a Chávez?

Fuente: http://sociologando.org.ve/pag/index.php?id=33&idn=393

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